Reporte de caso: Manejo de un ganglioneuroma parafaríngeo raro en una niña
A veces, en medicina, las historias más interesantes no comienzan con síntomas, sino con una coincidencia. Este caso no es una excepción. Todo empezó con una simple visita al servicio de urgencias tras una lesión en la cabeza. En una niña de dieciséis años, una tomografía computarizada (TC) de rutina reveló de forma inesperada un gran tumor oculto en lo profundo de su cuello.
El reporte de caso fue publicado en noviembre bajo el título “Ganglioneuroma parafaríngeo incidental: reporte de un caso sobre manejo quirúrgico”. Los autores son Michael G. Hahn, Courtney J. Hunter y André M. Wineland.
Ganglioneuroma, un tumor raro y benigno
El tumor fue identificado como un ganglioneuroma, un tumor raro y benigno que se origina en el sistema nervioso simpático. Los ganglioneuromas representan solo el 6,4 % de los tumores periféricos derivados de la cresta neural y se localizan con mayor frecuencia en el abdomen, la pelvis o el tórax. Su aparición en el espacio parafaríngeo, una región del cuello adyacente a la faringe y a grandes vasos sanguíneos, es muy poco común. En las últimas cuatro décadas se han reportado menos de 40 casos en la literatura médica, y esta rareza ha limitado tanto la experiencia clínica como el desarrollo de guías claras de manejo.
En esta paciente, una TC de cráneo sin contraste mostró una gran masa en el espacio retrofaríngeo derecho. Posteriormente, una TC de cuello con contraste confirmó una lesión de 5,2 × 3,9 × 2,0 centímetros. Cabe destacar que la paciente presentaba síntomas mínimos. Refería dificultad ocasional para tragar alimentos sólidos. “Debido a su crecimiento lento, los ganglioneuromas parafaríngeos suelen permanecer asintomáticos hasta alcanzar un tamaño significativo con el consiguiente efecto de masa”, escribieron los científicos.
La resonancia magnética permitió delimitar aún más la extensión y la localización de la lesión. Con base en los hallazgos por imagen y el contexto clínico, se recomendó una biopsia excisional quirúrgica para establecer un diagnóstico definitivo. La masa fue extirpada mediante un abordaje transoral (a través de la boca) asistido por endoscopia. El procedimiento se completó sin complicaciones. El examen histopatológico confirmó el diagnóstico esperado: un ganglioneuroma maduro y benigno.
Tres meses después
Una resonancia magnética de control realizada tres meses después de la cirugía mostró una pequeña porción residual del tumor localizada en el espacio parafaríngeo y retrofaríngeo derecho, adyacente a la arteria carótida interna, uno de los principales vasos que suministran sangre al cerebro. En casos de tumores benignos, los cirujanos pueden priorizar la seguridad por encima de la resección total. Si un tumor está firmemente adherido a una estructura crítica, como esta arteria, suele ser más seguro dejar un pequeño fragmento que arriesgar una lesión potencialmente mortal. Dado que el tumor no es maligno y crece muy lentamente, el remanente puede ser vigilado de forma segura. Aunque el tumor residual permanecía en contacto con la arteria, el flujo sanguíneo se conservó. Los clínicos optaron por un seguimiento cuidadoso a largo plazo mediante estudios de imagen seriados.
“A pesar de la rareza de esta entidad, el caso resalta la importancia de un abordaje diagnóstico integral, que incluya estudios de imagen y examen histopatológico, para diferenciarla con precisión de otras lesiones del espacio parafaríngeo”, concluyeron en el reporte.
Imagen: La resonancia magnética muestra la porción del tumor que permaneció tras la cirugía. Hahn M. G., Hunter C. J., Wineland A. M. Ganglioneuroma parafaríngeo incidental: reporte de un caso sobre manejo quirúrgico, Arkansas Children’s Hospital y University of Arkansas for Medical Sciences, 2025.

