¿Cómo la intención y la emoción moldean la memoria?
El interés por la memoria y el sueño se remonta a la antigüedad. Hace más de 2.000 años, Platón y Aristóteles sentaron las bases para comprender la memoria con sus teorías. Por ejemplo, en De Somno et Vigilia, Aristóteles sostenía que el sueño es esencial para la recuperación tanto del cuerpo como de la mente, y Hipócrates también llamó la atención sobre la importancia del sueño para la salud. Sin embargo, el interés por el tema no ha disminuido, como lo demuestra este estudio. Según el estudio, las personas tienen más control sobre sus recuerdos de lo que a menudo creen.
El estudio, titulado “Las instrucciones de arriba hacia abajo superan la saliencia emocional: la fisiología del sueño nocturno indica una consolidación selectiva de la memoria”, fue realizado por Laura B. F. Kurdziel, Carie Fiedler, Alex Gajewski, y Caroline Pongratz, del Laboratorio de Cognición Social y Neurociencia Afectiva, Departamento de Psicología, Merrimack College, North Andover, MA, Estados Unidos. Hablamos con Laura B. F. Kurdziel, autora correspondiente del estudio.
¿Recordar o olvidar?
En el estudio, los investigadores analizaron cómo las instrucciones intencionales sobre la memoria (recordar vs. olvidar) y el contenido emocional (palabras negativas vs. neutrales) interactúan para moldear la memoria, así como si el sueño influye en este proceso.
La investigación constó de dos estudios. El primero fue un experimento en línea, en el que se recopilaron datos conductuales de forma remota de 45 participantes. El segundo fue una réplica en laboratorio con 53 participantes, lo que elevó el total a 98. En el estudio de laboratorio, la actividad cerebral de los participantes durante el sueño se registró mediante una banda de EEG portátil que podían usar en casa. En ambos estudios, los participantes vieron 100 palabras, la mitad negativas y la mitad neutrales. Después de cada palabra, se les indicó que la recordaran o la olvidaran. Inmediatamente después, realizaron una tarea de reconocimiento con 100 palabras, la mitad vistas previamente y la mitad nuevas. Doce horas más tarde, se repitió la prueba.
Los resultados muestran que la intención de recordar tiene un efecto más fuerte en la memoria que la emoción por sí sola. Como autora correspondiente, la Dra. Kurdziel destacó varios hallazgos clave. Las instrucciones de recordar condujeron a un mejor desempeño de la memoria que el contenido emocional por sí solo. La emoción aumentó el reconocimiento, especialmente cuando se combinó con una señal de “recordar”, pero también dio lugar a más falsos recuerdos, en particular con palabras negativas. El sueño no mejoró el rendimiento de la memoria en general, pero la actividad cerebral durante el sueño predijo qué se recordaba o se olvidaba. Esto sugiere que tenemos más control sobre lo que recordamos de lo que pensamos, y que la calidad de la fisiología del sueño, no solo el hecho de dormir, es lo que realmente moldea la memoria.
Necesito recordar esto
A menudo se dice que estudiar antes de ir a dormir ayuda a recordar mejor. ¿Cómo podrían estos hallazgos ayudar a estudiantes y a otras personas que estudian antes de dormir?
Laura B. F. Kurdziel: Es cierto que estudiar antes de dormir puede ayudar, pero importa en qué te concentras. Nuestros resultados sugieren que decidir intencionalmente recordar algo es más poderoso que simplemente sentir que es importante o emocional. Así que los estudiantes podrían beneficiarse de etiquetar activamente la información que quieren recordar, incluso diciendo en silencio “necesito recordar esto”, justo antes de dormir. Y aunque el sueño es importante, es la actividad cerebral específica durante el sueño, como los husos del sueño y la actividad theta del REM, la que determina qué se consolida. Por eso, lograr un sueño de calidad, no solo cantidad de sueño, es clave.
¿Puede esto ayudar a la neurociencia en investigaciones futuras y qué beneficios podría aportar?
Laura B. F. Kurdziel: Definitivamente. Este estudio ayuda a aclarar cómo interactúan la emoción, la intención y la fisiología del sueño, lo cual es una pregunta fundamental en la neurociencia. Conecta la psicología cognitiva, la investigación del sueño y la memoria emocional, ofreciendo una visión de cómo se forma la memoria de manera selectiva. Los beneficios potenciales incluyen: mejorar las estrategias de memoria en la educación y la capacitación; desarrollar intervenciones basadas en el sueño para afecciones como el TEPT, donde los recuerdos emocionales son difíciles de regular; y avanzar en nuestra comprensión de cómo el olvido puede ser adaptativo y, posiblemente, aprovechable.
¿Qué investigación adicional es necesaria?
Laura B. F. Kurdziel: Investigaciones futuras podrían explorar cómo las diferencias individuales, como la ansiedad, la reactividad emocional o la calidad del sueño, modulan estos efectos; examinar la relevancia en el mundo real, por ejemplo, cómo estos mecanismos se aplican a recuerdos de eventos emocionalmente intensos como el trauma; e investigar si intervenciones dirigidas (por ejemplo, potenciar los husos del sueño) podrían ayudar a mejorar la memoria selectiva en contextos educativos o clínicos.
La memoria moldea en qué nos enfocamos, cómo nos sentimos e incluso cómo dormimos. Incluso decidir memorizar información clave antes de dormir, quizá marcando mentalmente el material importante, puede ayudar. Y este estudio, uno de los primeros de su tipo, tiende un puente entre la sabiduría antigua y la neurociencia moderna.
Imagen: Consejos para formar hábitos inteligentes de sueño durante la universidad, Torontomu.ca

