El nuevo líder de Chile elogia a Pinochet; un nuevo libro desnuda la crueldad del régimen
Un nuevo libro de la Dra. Katia Chornik, Music and Political Imprisonment in Pinochet’s Chile, fue publicado este mes por Oxford University Press. La obra se basa en una década de investigación sobre las experiencias de los presos políticos durante la dictadura de Pinochet y analiza el uso de la música tanto como herramienta de tortura como medio de resistencia. Conversamos con la Dra. Chornik sobre su libro y sobre cómo los jóvenes de hoy, que crecen en una sociedad en la que todavía existen quienes admiran a los dictadores, pueden adquirir una comprensión más amplia y profunda de esta historia.
Se cumplieron 110 años del nacimiento de Augusto Pinochet Ugarte, un nombre que aún evoca intensas emociones en la historia de Chile y, en consecuencia, profundas divisiones. Nacido el 25 de noviembre de 1915 en Valparaíso, Pinochet construyó una carrera militar que, en un contexto de inestabilidad política, lo llevó a asumir la jefatura del Estado tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Con este acto fue derrocado el gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, dando inicio a un periodo de dictadura militar que se prolongó hasta 1990. Durante los diecisiete años de su régimen, según registros oficiales y documentados, más de 3.000 personas fueron asesinadas o permanecen desaparecidas, mientras que alrededor de 40.000 fueron encarceladas y sometidas a prisión política y tortura. A pesar de los esfuerzos del Estado y de las organizaciones de derechos humanos, numerosos registros de personas desaparecidas continúan sin localizarse.
La tortura durante la dictadura de Pinochet
La tortura durante la dictadura de Pinochet no se ejerció únicamente de forma física, sino también mediante tortura psicológica, y uno de los métodos empleados fue el uso sistemático de la música. En centros de detención como Villa Grimaldi o La Venda Sexy, los prisioneros eran obligados a escuchar canciones mientras eran torturados. Uno de los ejemplos más conocidos fue la canción Gigi l’amoroso, que los agentes reproducían durante las sesiones de tortura; el término “Gigi”, en la jerga carcelaria, se utilizaba para referirse al dispositivo con el que se administraban descargas eléctricas. No obstante, muchos prisioneros, a pesar de la extrema crueldad de la situación, recurrieron a la música como forma de resistencia interior, cantando entre ellos para mantener la esperanza.
El libro: Music and Political Imprisonment in Pinochet’s Chile
En este marco histórico y moral se inscribe la publicación del libro Music and Political Imprisonment in Pinochet’s Chile, editado por Oxford University Press. Su autora, la Dra. Katia Chornik, investigadora asociada del Centre for Latin American Studies de la Universidad de Cambridge, aborda este tema con rigor académico y un profundo sentido de responsabilidad personal. Sus padres fueron encarcelados durante la dictadura de Pinochet, lo que refuerza su comprensión de las complejas experiencias humanas vividas dentro de un sistema de represión.
“Vivías una sesión permanente de tortura porque, si no te estaban torturando, estabas escuchando la tortura de otros, lo cual era absolutamente insoportable. Y con música todo el tiempo.” Ana María Jiménez, profesora de música y pianista. Fue detenida y trasladada al complejo de tortura y detención de Villa Grimaldi, en Santiago.

El libro está estructurado para guiar al lector a través de un conjunto claramente organizado: comienza con un prólogo de Michelle Bachelet Jeria y continúa con los capítulos La música entretejida en la tortura y otros malos tratos, Las memorias y canciones de un perpetrador condenado judicialmente, Más allá de los relatos canónicos de la resistencia, Conmemoración de base y revitalización, y concluye con Archivar la memoria: el proyecto digital Cantos Cautivos. La autora señala que sintió que era una cuestión de “ahora o nunca”, ya que muchos supervivientes habían fallecido. La Dra. Chornik entrevistó a decenas de supervivientes, así como a antiguos guardianes de prisión y a perpetradores condenados judicialmente del régimen de Pinochet.
“Actualmente estoy trabajando con la UNESCO en un proyecto que ayudará a los jóvenes a obtener una visión más amplia de la dictadura”
Más de cien años después, todavía existe elogio y admiración hacia dictadores o hacia políticos que no han aportado nada positivo. En este sentido, también se observa una influencia sobre los jóvenes. ¿Qué parte del libro considera que puede ayudarles a obtener una visión más amplia?
Katia Chornik: Sí, efectivamente. Todavía existe elogio y admiración hacia Pinochet. Piénsese, por ejemplo, en José Antonio Kast, admirador de Pinochet desde hace mucho tiempo, que ganó la elección presidencial la semana pasada con el 58 % de los votos. Esto demuestra que las generaciones actuales han olvidado o no conocen suficientemente los crímenes cometidos durante la dictadura. Ya en 2023, una encuesta reveló que un tercio de los encuestados tenía una opinión positiva de la dictadura y que el 20 % consideraba a Pinochet como uno de los mejores gobernantes de Chile. En cuanto a los jóvenes lectores de mi libro, depende de cuán jóvenes sean: probablemente no sea apropiado para alumnado en edad escolar.
Actualmente estoy trabajando con la UNESCO en un proyecto que ayudará a los jóvenes a obtener una visión más amplia de la dictadura. Se trata de un cuaderno educativo con orientaciones y recursos didácticos para la educación en derechos humanos, basado en Cantos Cautivos. Su público destinatario son docentes de educación secundaria de América Latina y el Caribe, aunque también puede resultar útil para profesorado de otros países, especialmente en la enseñanza relacionada con la Guerra Fría y con experiencias de represión en otros contextos geográficos e históricos. Está previsto que el cuaderno esté disponible a mediados de 2026 e incluirá planes de clase para distintas materias.
“Soporté miedo, estrés y asco… No volveré a someterme a esta experiencia”
Entiendo que se trata de una historia muy difícil. Ante todo, fue muy valiente al compartirla. Como autora del libro, ¿cómo logró gestionar sus emociones al concluirlo?
Katia Chornik: He procurado mantener la mayor apertura mental posible y minimizar los sesgos hacia personas con las que no comparto puntos de vista ni afinidad, al tiempo que condeno todas las formas de violencia, independientemente de su signo político. Partiendo de mi experiencia personal como hija de personas que pasaron por la prisión política, afronté los desafíos emocionales estableciendo límites, aprendiendo qué podía y qué no podía preguntar, reconociendo los riesgos de sensacionalizar el sufrimiento y manteniendo siempre un compromiso ético y el cuidado personal, ya que los relatos sobre experiencias de encarcelamiento y tortura son difíciles tanto de narrar como de escuchar. Entrevistar a antiguos agentes de los servicios secretos de policía fue especialmente duro: soporté miedo, estrés, asco y comentarios no deseados, emociones que también experimentaron algunos de los colegas que me apoyaron en este trabajo. No volveré a someterme a esta experiencia.
Investigación, compromiso ético y profunda empatía
Como subraya Michelle Bachelet Jeria, expresidenta de Chile, esta obra documenta hechos históricos e invita a una profunda reflexión sobre el poder transformador de la música y la memoria. La investigación minuciosa de la autora, su compromiso ético y su profunda empatía garantizan que las voces de quienes fueron silenciados sean preservadas y honradas. El libro Music and Political Imprisonment in Pinochet’s Chile está disponible en Oxford University Press por 35 dólares.
Imagen: Interior de la tercera planta de la Cárcel de Valparaíso en el año 2000, donde fueron detenidos presos políticos durante el régimen de Pinochet. Fotografía de Mario Patricio Cordero.

