Dos casos en Japón aportan nuevos datos sobre Ehrlichia canis
Dos perros en Japón fueron el objeto de un estudio reciente que proporciona la primera caracterización molecular de las variantes genéticas de Ehrlichia canis encontradas en perros en el país. E. canis es una bacteria intracelular obligada de la familia Anaplasmataceae y el agente causante de la ehrlichiosis monocítica canina (EMC), una enfermedad transmitida por garrapatas de importancia en medicina veterinaria. La enfermedad puede presentarse de distintas formas, desde un cuadro febril agudo hasta una pancitopenia crónica. Su principal vector conocido es la garrapata marrón del perro, Rhipicephalus sanguineus sensu lato. Aunque E. canis ya había sido registrada anteriormente en Japón, la mayoría de los informes previos correspondían a perros importados de zonas endémicas.
El primer caso doméstico confirmado en un perro sin antecedentes de viaje a una zona endémica se identificó en 2020. El nuevo estudio analizó ese caso junto con un segundo caso diagnosticado en 2023. Los investigadores se propusieron caracterizar genéticamente la bacteria y explorar cómo podrían haberse producido las infecciones.
Los investigadores japoneses Masakatsu Taira, Kyuzo Tamai, Hirotaka Igarashi, Akiko Okutani, Keita Ishijima, Masaharu Hisasue y Ken Maeda describieron los casos en detalle en su estudio, «Genetic variants of Ehrlichia canis detected in two dogs in Japan».
Dos casos de Japón revelan la diversidad genética de Ehrlichia canis
El primer perro era un macho mestizo de ocho años procedente de Tokio. Ocasionalmente viajaba a la prefectura de Shizuoka. Aproximadamente tres meses antes de ser examinado, se había registrado una infestación por garrapatas o ácaros. En 2020, se le practicó una esplenectomía debido a una trombocitopenia persistente e hiperglobulinemia. Después de la intervención, una prueba de PCR detectó ADN de E. canis en una muestra de sangre y el perro fue tratado con doxiciclina. Durante el seguimiento a largo plazo, la enfermedad no reapareció y las pruebas de PCR posteriores resultaron negativas.
El segundo caso correspondió a una hembra esterilizada de nueve años de raza Toy Poodle, también procedente de Tokio. Aunque la perra vivía en el interior, visitaba regularmente una zona rural de la prefectura de Ibaraki, normalmente los fines de semana. Nunca había viajado al extranjero ni al oeste de Japón, y su propietario informó de que utilizaba medidas de prevención contra las garrapatas durante todo el año. A pesar de ello, la perra desarrolló anemia y trombocitopenia, junto con un aumento de los niveles de globulinas y proteína C reactiva. La PCR en tiempo real detectó ADN de E. canis. Después de dos meses de tratamiento con doxiciclina, el estado clínico de la perra y los valores hematológicos mejoraron.
Los investigadores extrajeron ADN de tejido esplénico conservado del primer perro y de una muestra de sangre del segundo
Para estudiar las características genéticas de la bacteria, los investigadores extrajeron ADN de tejido esplénico conservado del primer perro y de una muestra de sangre del segundo. Utilizaron la PCR para analizar cuatro genes: 16S rRNA, groEL, p28 y trp36. La secuenciación y el análisis filogenético mostraron que las secuencias de 16S rRNA y groEL de ambos casos japoneses eran idénticas a secuencias encontradas en muchas cepas de E. canis descritas en otros países. Estos dos genes están altamente conservados y, por tanto, son útiles para identificar la especie, pero resultan menos útiles para distinguir entre variantes estrechamente relacionadas. Los genes p28 y trp36 mostraron una variación considerablemente mayor.
El hallazgo más inusual se produjo en el perro diagnosticado en 2023. Su secuencia de trp36 contenía siete repeticiones en tándem de una secuencia de repetición de 26 aminoácidos que no se había descrito anteriormente. Esta secuencia difería de otra encontrada previamente en aislados procedentes de Colombia, Perú y Turquía. Este hallazgo representa una nueva variante de repeticiones en tándem de trp36. Los resultados sugieren que E. canis presente en perros en Japón no es genéticamente uniforme. La secuencia del caso de 2020 pertenecía a un genogrupo descrito anteriormente y encontrado en distintas partes del mundo, mientras que el caso de 2023 presentaba la nueva variante de trp36. La presencia de estas variantes genéticamente diferenciadas podría reflejar varias introducciones independientes de la bacteria en Japón o una diversificación genética dentro del país.
No está claro cómo se infectaron los dos perros
También sigue sin estar claro cómo se infectaron los dos perros. El principal vector de E. canis, R. sanguineus sensu lato, ha sido descrito principalmente en el suroeste de Japón, mientras que su presencia en la región de Kanto, donde vivían ambos perros, no ha sido documentada en este contexto. Por ello, los autores plantean la posibilidad de que existan poblaciones no detectadas de esta garrapata en la zona o que puedan estar implicadas otras especies de garrapatas. El estudio no identifica un vector específico ni establece dónde tuvo lugar la transmisión.
El estudio presenta varias limitaciones, entre ellas el reducido número de casos, la falta de evidencia directa sobre el origen geográfico y la vía de infección, y el hecho de que los análisis filogenéticos se basaron en genes individuales en lugar de genomas completos. Serán necesarios nuevos estudios en perros y garrapatas, junto con la secuenciación del genoma completo, para esclarecer cómo se está propagando E. canis en Japón. A pesar de estas limitaciones, la investigación proporciona la primera evidencia molecular de la presencia de variantes genéticamente diferenciadas de E. canis en perros en Japón y pone de relieve la necesidad de mantener una vigilancia molecular y epidemiológica continua.
Imagen: New Tick Disease is Killing Our Dogs, Roper Gulf Regional Council

