La optimización del flujo de trabajo mejora la administración oportuna de la terapia sistémica contra el cáncer (SACT) en un centro oncológico del Reino Unido.
Según el estudio, la administración oportuna de la terapia sistémica contra el cáncer (SACT) es esencial para obtener resultados oncológicos óptimos. El problema es que los análisis de sangre, el estado de salud del paciente, el plan de tratamiento y la preparación de la medicación se revisan el mismo día, lo que provoca retrasos. ¿Puede una diferencia de dos días mejorar la eficiencia y reducir los retrasos en el tratamiento?
La administración oportuna y precisa de la terapia sistémica contra el cáncer (SACT) es de gran importancia. Sin embargo, la complejidad del proceso, desde la evaluación inicial del paciente hasta la planificación del tratamiento, a menudo conduce a retrasos no deseados. Estos retrasos, aunque aparentemente menores, pueden tener un impacto significativo en la eficacia del tratamiento. Son especialmente notorios en sistemas de salud con un alto volumen de pacientes.
Un nuevo estudio, “Mejora de la administración de la terapia sistémica contra el cáncer mediante cribado temprano y optimización del flujo de trabajo: una evaluación de servicio en dos ciclos en un centro oncológico del Reino Unido”, proporciona información importante sobre estos desafíos y ofrece una solución. Los autores del estudio son Abdul-Azeez Usman-Muhammed, Shahid Gilani y Rajanee Bhana del Departamento de Oncología del University Hospital of North Midlands, Reino Unido.
Hablamos con el autor correspondiente del estudio, el Dr. Shahid Gilani, médico especialista en oncología clínica en el University Hospital of North Midlands.
Los investigadores realizaron una evaluación detallada del proceso de cribado de SACT en un centro oncológico del Reino Unido, con el objetivo de identificar debilidades y evaluar el impacto de mejoras específicas. El estudio se llevó a cabo como una evaluación en dos ciclos de tipo “antes y después” en la Sala 202, entre agosto de 2024 y enero de 2025. El equipo recopiló sistemáticamente datos sobre métricas clave, incluyendo el número de pacientes evaluados, la duración del cribado, la frecuencia de retrasos o cancelaciones del tratamiento, la provisión de terapias de apoyo y el asesoramiento clínico proporcionado al personal médico.
La necesidad de aclaraciones clínicas adicionales del protocolo para el personal médico disminuyó del 8% al 6%, lo que confirma que los nuevos procesos se han vuelto más claros y han permitido a las enfermeras trabajar sin problemas y sin retrasos administrativos
El núcleo del estudio reside en intervenciones estratégicas implementadas entre los dos ciclos, diseñadas para simplificar este proceso complejo. En lugar de realizar verificaciones críticas inmediatamente antes del tratamiento, se introdujo un proceso de precribado más organizado dos días antes. Este enfoque proactivo permitió la identificación y resolución temprana de posibles problemas, reduciendo el riesgo de retrasos el día del tratamiento. También se garantizó que todos los medicamentos de apoyo necesarios (como los antieméticos para las náuseas) se prescribieran mucho antes en el proceso. Esto eliminó la necesidad de esperar las recetas y redujo la probabilidad de retrasos debido a la falta de disponibilidad de medicamentos. Reconociendo las características específicas de los distintos tipos de cáncer, los pacientes con neoplasias hematológicas/inmunológicas se separaron de aquellos con tumores sólidos. Esto permitió adaptar los flujos de trabajo a las necesidades específicas de cada grupo, optimizando aún más el proceso global.
Los resultados fueron alentadores. La proporción de retrasos disminuyó ligeramente, del 3,8 % al 3,5 %, lo que indica la capacidad del sistema para absorber un mayor volumen de pacientes sin un aumento proporcional de problemas. La duración media del cribado aumentó ligeramente (de 2,22 a 2,30 minutos), lo que puede atribuirse a un proceso de precribado más exhaustivo, aunque algo más largo. La necesidad de aclaraciones clínicas adicionales del protocolo para el personal médico disminuyó del 8% al 6%, lo que confirma que los nuevos procesos se han vuelto más claros y han permitido a las enfermeras trabajar sin problemas y sin retrasos administrativos. Las causas más comunes de los retrasos siguieron siendo el ingreso hospitalario y la finalización de los ciclos de tratamiento, lo que señala áreas para futuras mejoras específicas. Este estudio demuestra que la optimización dirigida del flujo de trabajo puede mejorar la administración oportuna de la SACT, incluso en entornos clínicos altamente exigentes.
Este estudio proporciona una base para futuras investigaciones
¿Existe suficiente investigación en este ámbito y cómo pueden estudios como este ayudar a la práctica clínica?
Shahid Gilani: Existe una cantidad razonable de investigación sobre la administración de quimioterapia y la eficiencia de los servicios oncológicos, particularmente dentro de los sistemas del NHS, pero hay un enfoque relativamente limitado en los aspectos operativos detallados del cribado previo al tratamiento con SACT. La mayor parte de la literatura existente aborda rediseños más amplios del servicio en lugar de los mecanismos cotidianos del flujo de trabajo que afectan directamente la administración del tratamiento. Este estudio ayuda a cerrar esa brecha al proporcionar datos detallados del mundo real y demostrar que intervenciones específicas de bajo coste, como el cribado anticipado y una mejor clasificación (triaje), pueden mantener la eficiencia incluso con un aumento del volumen de pacientes. Para la práctica clínica, ofrece un modelo práctico y reproducible que puede apoyar una mejor organización del flujo de trabajo, reducir la variabilidad y mejorar la seguridad y la puntualidad en la administración del tratamiento.
¿Qué significa esto específicamente para los pacientes y sus familias?
Shahid Gilani: Para los pacientes y sus familias, los hallazgos se traducen en una atención más fiable y predecible. Un cribado más temprano y estructurado reduce la probabilidad de retrasos o cancelaciones de última hora en el tratamiento, lo que de otro modo puede causar un estrés y una interrupción significativos. También mejora la seguridad al identificar problemas clínicos con antelación, garantizando que los pacientes reciban tratamiento solo cuando sea apropiado. En general, esto conduce a una experiencia de tratamiento más fluida, menos visitas hospitalarias inesperadas y una mayor confianza en el proceso asistencial.
¿Cómo puede el estudio proporcionar una base para futuras investigaciones y cuál es el mayor desafío?
Shahid Gilani: Este estudio proporciona una base para futuras investigaciones al establecer métricas operativas claras y medibles, como el tiempo de cribado, las tasas de retraso y las interrupciones del flujo de trabajo, que pueden estandarizarse en otros centros. Demuestra que las intervenciones a nivel de servicio son viables y escalables, allanando el camino para estudios más amplios y multicéntricos y la posible integración de sistemas digitales de cribado. Sin embargo, el mayor desafío es la falta de una vinculación directa con los resultados clínicos y el diseño descriptivo de un solo centro. Los trabajos futuros deberán incorporar análisis estadísticos sólidos y correlacionar las mejoras en el flujo de trabajo con resultados en los pacientes, como la toxicidad, la hospitalización y la supervivencia, para validar plenamente el impacto de estas intervenciones.
Aunque los cambios puedan parecer menores, ayudan a reducir los retrasos, mientras que los equipos clínicos se benefician de un proceso asistencial más fluido y coordinado, mejorando la eficiencia general en entornos sanitarios con alta carga de trabajo.
Imagen cortesía del Dr. Shahid Gilani, University Hospital of North Midlands.

