El profesor Freitas-Magalhães analiza el rostro de Rosalía durante la actuación, revelando uno de los momentos neuroemocionales más intensos sobre el escenario
Como observó la profesora Freitas-Magalhães durante su interpretación de “Mio Cristo piange diamanti” en Londres, Rosalía reveló una de las expresiones neuroemocionales más intensas jamás vistas sobre un escenario.
Entre el verso y la voz comienza esta historia, un momento en el que el rostro de Rosalía, durante la interpretación de “Mio Cristo piange diamanti”, se convirtió en una especie de mapa de estados internos. Las emociones no solo se expresaban, sino que también se analizaban con precisión. Esto es exactamente lo que el profesor Armindo Freitas-Magalhães logró utilizando F-M FACS 6.0, un sistema diseñado para descifrar los cambios más sutiles en la expresión humana.
El Dr. Armindo Freitas-Magalhães es un psicólogo portugués especializado en el estudio de las emociones y la expresión facial. Es profesor, psicólogo, fundador y actual director del Laboratorio de Expresión Facial de la Emoción en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Fernando Pessoa (UFP), en Oporto, Portugal. El profesor Freitas-Magalhães es conocido por desarrollar el sistema F-M FACS, utilizado para analizar cambios sutiles en el rostro humano (microexpresiones). Hablamos con el profesor Freitas-Magalhães sobre este análisis, en el que explora cómo los estados emocionales internos se revelan a través de los movimientos faciales.
En el suave brillo de los ojos, la emoción encuentra su forma
Al observar la interpretación a través de la precisa lente de F-M FACS 6.0, el profesor Freitas-Magalhães registra lo que a menudo escapa a la vista: una silenciosa coreografía de músculos que sigue el estado interno. Las cejas se elevan suavemente y se aproximan entre sí, mientras el rostro mantiene una apertura. Las comisuras de los labios descienden sutilmente. A medida que la voz se eleva, el rostro la acompaña. Y luego, los ojos. Un brillo húmedo, un destello, el momento en que la luz se posa sobre la superficie de una lágrima. A veces, los párpados se cierran, casi por completo. En todo ello, la voz se suaviza hasta el silencio. Dentro de este espacio emerge un proceso emocional, uno que puede verse, seguirse y comprenderse. A través de esta perspectiva científica, pero profundamente humana, el profesor revela que cada movimiento facial contiene su propio código.
A medida que su voz alcanza su punto máximo, la activación de NAU1 y NAU4 refleja una profunda tensión interna e introspección. En las comisuras de sus labios, que descienden sutilmente (NAU15), observa tristeza, mientras que los suaves movimientos de las mejillas (NAU6) confirman que estas emociones son plenamente auténticas y vividas.

Un momento particularmente conmovedor ocurre en el punto máximo de la intensidad vocal. Aquí se activan NAU25 y NAU26, acompañando la apertura extrema de los labios y la mandíbula, mientras aparece una tensión evidente en la región entre las cejas (NAU3). Esta microexpresión, identificada por el Dr. Freitas-Magalhães, refleja un inmenso esfuerzo neuroemocional y la entrega total de la artista a su propio dolor y catarsis. El brillo en los ojos y la humedad de la región periocular (NAU47), combinados con el propio acto de llorar (NGB49), no son meros fenómenos fisiológicos. Son indicadores visibles de una intensa actividad cerebral y de una verdad emocional. En los momentos en que Rosalía casi cierra completamente los ojos (NAU43 y NAU44), se retira del mundo exterior. Se sumerge por completo en su propio universo interior, mientras su voz (NVOi Si50) deja de ser simplemente música y se convierte en una extensión directa de su ser interno.
El rostro no solo acompañaba la canción, sino que se convirtió en parte de la propia arquitectura emocional de la interpretación.
¿Cómo podría esto mejorar futuras investigaciones? ¿Qué preguntas le abrió?
Profesor Freitas-Magalhães: Esta línea de investigación puede contribuir significativamente a futuros estudios al ayudarnos a comprender mejor cómo la música, la emoción, la cultura y la expresión facial interactúan dinámicamente en tiempo real. Abre importantes interrogantes sobre si la expresión emocional durante la interpretación artística sigue patrones neurobiológicos universales o si está moldeada por la modulación cultural, lingüística y artística. Una cuestión particularmente fascinante se refiere a cómo las neuromicroexpresiones evolucionan durante la interpretación en vivo, especialmente cuando emoción, ritmo, memoria e identidad se integran profundamente.
¿En qué medida pudo el idioma en que cantaba influir en las microexpresiones? ¿Qué fue lo que más le impresionó?
Profesor Freitas-Magalhães: En cuanto al idioma, creemos que la lengua en la que se canta puede influir efectivamente, en cierta medida, en la expresión facial y en la activación neuromicroexpresiva. Los diferentes idiomas implican estructuras fonéticas distintas, activaciones musculares, ritmos respiratorios y cadencias emocionales. En la interpretación de Rosalía, la intensidad emocional asociada al español y a la vocalización con raíces flamencas parecía fuertemente encarnada en el rostro, particularmente a través de dinámicas de tensión y liberación, el comportamiento ocular, la compresión de los labios y una sutil activación autonómica. Lo que más nos impresionó fue la extraordinaria coherencia entre la voz, la emoción y la activación facial. El rostro no solo acompañaba la canción, sino que se convirtió en parte de la arquitectura emocional de la propia interpretación. Algunas transiciones expresivas parecían casi instantáneas, lo que sugiere una integración muy fuerte entre el procesamiento emocional y la ejecución motora expresiva, algo altamente significativo desde una perspectiva neurofuncional.
Sei l’uragano più bello
“Sei l’uragano più bello
Che io abbia mai visto
Il migliore dei dolmen
Si alzerebbe per te…”
Así comienza una canción que ilustra cómo los estados internos pueden reconocerse en los cambios más sutiles de la expresión humana. La interpretación de Rosalía muestra cómo las emociones se vuelven visibles y medibles a través del movimiento, la mirada, la voz e incluso el brillo en los ojos. Este análisis demuestra cómo una canción, cuando está moldeada por una emoción genuina, también puede convertirse en un objeto de investigación científica.
Imagen: Junta de Andalucía – https://www.flickr.com/photos/68782198@N02/53347397631/, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=189483975

