La ciencia necesita palabras claras: la profesora Rosa Estopà Bagot sobre lenguaje, medicina e inteligencia artificial
El lenguaje no es solo un medio de comunicación: es clave para comprender el mundo, transmitir conocimiento y construir relaciones entre las personas. Su papel es especialmente importante en el ámbito de la salud, donde la incomprensión de los términos médicos puede convertirse en una barrera entre los pacientes y los profesionales sanitarios. Precisamente de esa conexión entre lenguaje, medicina y sociedad se ocupa la profesora Rosa Estopà Bagot, una de las principales expertas en terminología, neología y lingüística aplicada.
Rosa Estopà Bagot es profesora en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde desde 1994 investiga en los ámbitos de la terminología, la lexicografía y la comunicación. Se doctoró en lingüística en 1999 y en los últimos años su trabajo científico se ha centrado especialmente en la comunicación entre pacientes y profesionales sanitarios, así como en el desarrollo de herramientas que hacen el conocimiento médico más accesible al público general.
En octubre: Comunicación, terminología y Salud (invisible) de niñas y mujeres
Como explica la profesora Estopà Bagot, para el público en general la terminología médica suele ser un obstáculo de comprensión, una barrera para la comunicación con los sanitarios, que implica muchas veces consecuencias. “Quisiera destacar la importancia que tienen las Jornadas HEALTHCOM de Comunicación, terminología y Salud, que organizamos cada dos años. El 1 de octubre de 2026 organizamos las V. Son jornadas interdisciplinarias tanto por lo que se refiere a los ponentes como al público: reúnen sanitarios, lingüistas, periodistas, especialistas en comunicación, psicólogos, pedagogos, y a veces pacientes. Están siempre grabadas y se pueden revisitar. Este año el tema es Comunicación, terminología y Salud (invisible) de niñas y mujeres”, declaró para Unknown Focus.
Es responsable de la línea de investigación IULAMED, dedicada a la terminología, la comunicación y la salud, y entre sus proyectos más destacados se encuentra DIXIMED, un recurso multilingüe para niños y familias que facilita la comprensión del vocabulario médico. Por su contribución científica y social, ha recibido numerosos reconocimientos en los ámbitos de la investigación, la educación y la divulgación científica
En esta conversación, la profesora Estopà Bagot habla sobre el desarrollo de la lingüística, los desafíos de la terminología médica, el papel de la inteligencia artificial en el aprendizaje y la salud, y la importancia de una comunicación clara como base de una relación más humana entre pacientes y profesionales sanitarios.
“El cuerpo humano y las cuestiones relacionadas con la salud me fascinaban”
¿Cómo empezó a dedicarse a este trabajo y, con el tiempo, qué es lo que más le ha mantenido en este campo?
Profesora Rosa Estopà Bagot: Desde siempre me sentí atraída por el campo sanitario. No obstante, como en bachillerato no era muy hábil en asignaturas como la química o las matemáticas, no me decanté por el bachillerato científico, necesario, actualmente, en España para cursar grados sanitarios, lo que considero una equivocación académica. Así que me gradué en Filología Catalana y me doctoré en Lingüística. A pesar de ello, en el marco del máster de tres años de Logopedia y Ciencias de la audición en el Hospital de Sant Pau i Santa Creu de Barcelona que realicé, ratifiqué lo que mi subconsciente sabía: el cuerpo humano y las cuestiones relacionadas con la salud me fascinaban. Así que pensé cómo podía contribuir desde el lenguaje, la lingüística aplicada, la terminología, la comunicación —que eran mis ámbitos de expertise— a mejorar la comunicación y la relación entre los pacientes y los sanitarios.
En el fondo, a aumentar la calidad de vida de los pacientes y contribuir a una alfabetización, culturalización y, en el fondo, humanización en salud.
“La lingüística puede contribuir al objetivo último de humanizar la relación entre pacientes y sanitarios”
Teniendo en cuenta su experiencia y conocimientos, ¿qué cambios más importantes ha observado en la lingüística a lo largo de los años?
Profesora Rosa Estopà Bagot: Es diferente la lingüística que la lingüística aplicada. La lingüística aplicada permite aportar conocimiento lingüístico a un campo donde hay retos sociales relacionados con el uso del lenguaje en general y de las lenguas en particular. En las últimas décadas se han diversificado los ámbitos en los que la lingüística puede aportar conocimiento con valor y los lingüistas pueden colaborar con otros profesionales en facilitar la comunicación.
Por ejemplo, los lingüistas trabajan juntamente con jueces, abogados, profesionales de la seguridad para resolver casos criminalísticos (lingüística forense); los lingüistas colaboran con profesionales de la administración para elaborar documentos administrativos más claros para el ciudadano, la lingüística es esencial para el trabajo de los logopedas pues les ayuda a entender y a recuperar habilidades lingüísticas de los pacientes, por ejemplo, en el caso de una afasia, una disfemia o una demencia senil (logopedia); el conocimiento sobre las lenguas es también indispensable para el tratamiento automático del lenguaje natural, por eso colaboran con informáticos en el desarrollo de chatbots, sistemas de IA generativa, recursos de tratamiento automático de lenguas, etc.
En el caso de las profesiones de la salud, la lingüística puede ayudar a los sanitarios a comunicarse más adecuadamente con sus pacientes, a comprenderlos mejor, a escribir informes médicos comprensibles, a divulgar mejor, a preparar recursos de alfabetización en salud más adecuados, a preparar campañas de prevención destinadas a colectivos determinados, a elaborar recursos, herramientas, apps, vídeos, etc. para culturalizar en salud a la sociedad, para acercar las ciencias de la salud a la ciudadanía, etc. La lingüística puede contribuir al objetivo último de humanizar la relación entre pacientes y sanitarios.
Dado que en la medicina, al igual que en general, surgen nuevos descubrimientos, ¿cómo se reflejan esos cambios en la terminología y en las nuevas palabras?
Profesora Rosa Estopà Bagot: Cualquier nuevo descubrimiento debe denominarse, si no, es como si no existiera. Para hablar de algo, explicarlo, comunicarlo, este “algo” debe tener nombre. En la medicina occidental, un porcentaje muy elevado de términos está formado a partir de formantes cultos (cardio-, hepato-, -itis, -oma, oto-, etc.). Se sabe que unos mil formantes dan lugar a más del 80% de los términos de la medicina. Este sistema es muy cómodo y favorece la adquisición de un vocabulario que es ingente.
Otra característica de los términos médicos es que más de la mitad son poliléxicos, es decir, formados por más de una palabra por la necesidad que se tiene de ser muy especializados y precisos. Por eso, se recomienda que sean términos descriptivos (accidente, insuficiencia cardíaca congestiva, infarto agudo de miocardio, tejido adiposo), creando muchas veces series cohipónimas (hepatitis vírica, hepatitis autoinmune, hepatitis alcohólica, hepatitis tóxica, hepatitis aguda, hepatitis crónica, etc; cardiopatía congénita, cardiopatía hipertensiva, cardiopatía valvular, cardiopatía reumática, cardiopatía isquémica, etc.). No obstante, hay términos que todavía dificultan más la comprensión.
Me refiero, por ejemplo, a la fiebre de las siglas y los acrónimos (AVC, PET, RMN, ECG, EPOC, IAM), o a la utilización de epónimos, es decir, de términos que contienen un nombre propio (síndrome de Tourette, maniobra de Heimlich, trompas de Falopio, signo de Babinski, afasia de Broca). En estos casos la opacidad semántica se multiplica incluso para el sanitario. Además, consecuencia de la constatación de que hoy en día el inglés es la lingua franca de la ciencia y la medicina, las consultas médicas y los artículos científicos están absolutamente inundados de préstamos (palabras adoptadas directamente) y calcos (traducciones literales que a veces chocan con la norma del español): stent, shock, doping, screening o cribado, triaje, rash, buffer, flapping, escáner, desorden, droga, glándula adrenal).
“El mismo problema tienen los pacientes: no son capaces, porque no tienen el conocimiento, de ser críticos con la información que genera”
En la era de la inteligencia artificial, ¿le preocupa que las nuevas generaciones de estudiantes o, por ejemplo, los pacientes, recurran más a estas herramientas para obtener ayuda y aclaraciones, y menos a la comunicación y a pedir explicaciones a los médicos?
Profesora Rosa Estopà Bagot: En muy pocos años es un hecho que los estudiantes utilizan la IA para formarse, para estudiar, para consultar terminología, etc. Y casi no consultan manuales, diccionarios, enciclopedias. Naturalmente, este es un comportamiento muy nuevo y están muy poco estudiadas las consecuencias que puede tener. Tengo una estudiante de doctorado, Aina McFarland, interesada por este tema, que está investigando las consecuencias de estudiar y consultar terminología en las facultades de medicina a través de la IA. El problema principal es que los estudiantes en formación no son muchas veces capaces de detectar los errores cognitivos y los silencios cognitivos que generan estos sistemas porque justamente todavía no han adquirido el conocimiento necesario. Y confían a ciegas su aprendizaje, pensando que estos programas generan conocimiento siempre cierto.
El mismo problema tienen los pacientes: no son capaces, porque no tienen el conocimiento, de ser críticos con la información que genera. Así que los recursos cerrados y controlados (por ejemplo, un chatbot especializado que se alimenta de una información limitada y contrastada) pueden ser de mucha utilidad. El problema siempre es no dominar el conocimiento que genera para saber si es cierto o no, si omite elementos relevantes o si sobregenera conocimiento que no es adecuado. No obstante, pienso que estos sistemas en un futuro serán de mucha ayuda siempre que seamos capaces de adecuarlos a las necesidades de cada usuario y que seamos capaces de asegurar que el conocimiento con el que trabajan es adecuado, basado en evidencias y preciso desde el punto de vista científico.
“Una plataforma que reúne diferentes recursos para comprender el léxico de la medicina destinada a niños y niñas y sus familias”
Ha trabajado en el desarrollo de numerosos proyectos. Debo preguntarle de cuál se siente más orgulloso y cuál considera que no ha recibido la atención mediática necesaria a pesar de todo lo que ofrecía.
Profesora Rosa Estopà Bagot: Estoy muy contenta con DIXIMED para pediatría, una plataforma que reúne diferentes recursos para comprender el léxico de la medicina destinada a niños y niñas y sus familias. Ofrece un diccionario multimodal, infografías, atlas y actividades lúdicas. Además, se trata de un proyecto que se ofrece en 5 lenguas: catalán, castellano, gallego, euskera e inglés. Es fruto de muchos años de trabajo. No es un simple diccionario, puesto que las definiciones que se ofrecen no son hechas por niños, pero para hacerlas contamos con la participación de muchos niños. De manera que durante unos años diversas escuelas colaboran con el proyecto y los niños explican y dibujan las palabras de la medicina que hemos seleccionado.
Después nos llegan muchos registros de cada palabra que los lingüistas deconstruimos y analizamos. Buscamos los puntos de anclaje para establecer empatías cognitivas y sobre todo detectamos los malentendidos, las informaciones tóxicas, las informaciones falsas que se van repitiendo para poder construir unas explicaciones que tengan en cuenta todo lo observado y que permitan un auténtico aprendizaje significativo de cada palabra. Por eso, en la definición de cáncer se dice que no es una enfermedad contagiosa o, por ejemplo, se matiza porque hay personas a las que se les cae el pelo.
En toda la aplicación hay un control de la terminología muy estricto que asegura que el léxico utilizado es adecuado para un determinado nivel cognitivo. Todo el material generado se revisa por expertos en pediatría para asegurar que el conocimiento transmitido es verdadero. El niño también participa en el proyecto en la fase de lectura en voz alta de las definiciones finales, de manera que esa voz infantil acerca los materiales a un público todavía más amplio. DIXIMED para pediatría ha recibido diversos premios de divulgación científica y de alfabetización en salud que reconocen el ingente trabajo que hay detrás de esta aplicación. La app-web es abierta y gratuita.
Otro proyecto que quizás no ha recibido la atención mediática necesaria fue COMJUNTOS, una app-web destinada a familias con un niño o niña con una enfermedad minoritaria o rara. La aplicación guía a esas familias, sobre todo en el primer año del diagnóstico, a transitar por 7 escenarios comunicativos. Por ejemplo, me dan el diagnóstico, tengo una visita con el médico, tengo una prueba con mi hijo, me dan un informe médico, etc. La app-web se construyó con un equipo interdisciplinario de lingüistas, psicólogos, genetistas, pediatras, asociaciones y también padres y madres. Es una aplicación orientada al paciente familiar, que tiene distintas capas de entrada, que se plantea siempre a partir de interrogantes reales y que avanza hacia la preocupación de esos padres. Cada escenario comunicativo empieza con un video audiovisual con voces diferentes.
Toda la aplicación descansa en el control de la terminología básica con un diccionario básico pensado para ese destinatario. El proyecto recibió en 2018 el premio de la mejor app pensada para el paciente. Es un producto totalmente gratuito y que se puede consultar en diversos formatos.
“La comunicación entre sanitario y paciente se puede aprender y se puede enseñar y los lingüistas y los especialistas en comunicación son los indicados para ello”
Está claro que el ámbito mediático es importante, pero en una época en la que muchas cosas se basan en la popularidad, los “me gusta” y los clics, ¿recibe la lingüística suficiente espacio en los medios de comunicación?
Profesora Rosa Estopà Bagot: Naturalmente que la respuesta es negativa. Las humanidades no están de moda. Pero debemos tener conciencia de que lo que nos hace humanos es el lenguaje humano articulado. Las lenguas son patrimonio de la humanidad. La lingüística estudia todo lo referente al lenguaje y a las lenguas. A veces, el hecho de que todo el mundo habla y usa al menos una lengua de manera natural me parece que es un tesoro, pero al mismo tiempo es uno de los hándicaps de la lingüística, es como si no se pudiera estudiar.
Por ejemplo, la comunicación entre sanitario y paciente se puede aprender y se puede enseñar y los lingüistas y los especialistas en comunicación son los indicados para ello. En cambio, muchas veces son personas que comunican bien los que se atreven con la materia sin haber estudiado cómo funciona el lenguaje, cómo funciona una lengua concreta. Seguramente, los primeros culpables de esta infravaloración de la lingüística aplicada en nuestra sociedad somos los mismos lingüistas.
En lo que respecta a la neología léxica, ¿qué es lo que la IA nunca podrá hacer en este campo como lo hace el ser humano?
Profesora Rosa Estopà Bagot: Esta es una de las “tareas” que peor hace la IA: la creación léxica. Y además, si no lo situamos en el campo de una lengua que no sea el inglés, todavía lo hace peor porque la mayoría de las veces utiliza el inglés como patrón. Y las lenguas tienen comportamientos muy diferentes en relación con la formación de palabras. No obstante, la creación de palabras es un juego de piezas que van desde lo que es posible, a lo que es probable a lo que es real. Y en esto seguro que, entrenando con conocimiento focalizado al sistema, en unos años mejorará mucho.
“España: También es un país con una gran tradición en lexicografía”
En su opinión, ¿qué hace que España sea especial en lo que respecta a la lexicología y la neología, y qué es lo que, por ejemplo, facilita el trabajo a las personas que se dedican a la comunicación?
Profesora Rosa Estopà Bagot: En España existe, por ejemplo, una red de observatorios de neología desde los años ochenta del siglo pasado, tanto para el catalán como para el español. El primer Observatorio de Neología lo creó M. Teresa Cabré en el año 1988 en la Universidad de Barcelona. También es un país con una gran tradición en lexicografía. Y la terminología siempre ha sido una preocupación, sobre todo para las lenguas minorizadas, como es el caso del catalán. Así, tanto los especialistas como los lingüistas se han preocupado por disponer y utilizar terminología en su lengua. Por ejemplo, en 1985 se creó el TERMCAT, que es el centro de normalización de la terminología en catalán. Además, a nivel más teórico, la Escuela de Barcelona, liderada por la Dra. Cabré, es referente mundial en el campo de la terminología.
“Me fascina la idea de poder formar a jóvenes estudiantes y que alguno piense que le sirvió mi conocimiento, que le hizo pensar, que le hizo avanzar, que le hizo ser mejor persona”
¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Profesora Rosa Estopà Bagot: Lo que más me gusta es poder devolver a la sociedad que me ha permitido investigar aplicaciones que le sean útiles para aumentar su calidad de vida, sobre todo a esos colectivos socialmente más vulnerables como son los niños, la gente mayor, las mujeres. También me fascina trabajar de manera interdisciplinaria con otros especialistas que tienen una formación y una mirada diferente de un mismo foco. De igual modo, me gusta poder incluir en mis investigaciones la mirada del paciente, del usuario, del destinatario de la investigación. Por otro lado, me fascina la idea de poder formar a jóvenes estudiantes y que alguno piense que le sirvió mi conocimiento, que le hizo pensar, que le hizo avanzar, que le hizo ser mejor persona.
La conversación con la profesora Rosa Estopà Bagot muestra que la lingüística no es solo el estudio de las palabras y las estructuras gramaticales, sino una disciplina que tiene un impacto directo en la vida cotidiana de las personas. Su trabajo recuerda que el lenguaje especializado no debe ser una barrera entre el conocimiento y las personas que lo necesitan.
Imagen: Profesora Rosa Estopà Bagot, Portal da UFC – Universidade Federal do Ceará

